lunes, 9 de noviembre de 2009

en los escalones de Nueva York


Madre de las sin vida.

Ni tan sólo quise esperar un compás para decirtelo,

para expresarlo.

Como un galán de circonita.

Cianuro es lo que deberia recorrer mis caminos,

mis vasos sanguíneos.

Hace mucho que deje de creer en la oración.

Dios dictamina las leyes absurdas de la naturaleza.

Yo, tan sólo me rio ante semejantes inmiendas.


Te recuerdo daleada en el sillón,

tus dedos no daban tregua.

La masturbación es un arte tan antiguo.

De una manera déspota,

me entretengo completando auotdefinidos

mientras espero mi turno.

El Turno que me concedes

con una mirada persuasiva.


Los asuntos de tan leve seriedad

son los que requieren una excedida burocrácia.

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